sábado, 4 de octubre de 2008

Volando.


" La felicidad suprema no consiste en encontrar la verdad sino en vivir buscándola"




Vuelo Zurich-Madrid. Swiss Air, 1hora y 40 minutos de duración estimada. Sentada a mi izquierda una mujer culta, dedicada a la docencia, absolutamente indignada por el trato recibido en el aeropuerto. Expone su parecer sobre la naturaleza de los suizos. Coincidimos en ella. Dos temas centran nuestra animada conversación: las elecciones a la Casa Blanca y los libros. Pocas discrepancias en el primero, una absoluta coincidencia en el segundo. Es curioso que haya descubierto tan tarde lo mucho que une la delicia de leer, el compartir lo leído. Recuerdo entonces a ésos que dicen que la cultura es un lujo, algo prescindible para sobrevivir. Que no es como el comer o nutrirse. Seguro es que no morirás por no haber leído un libro, pero más cierto es que no vivirás de verdad sin haber gozado de ese exquisito manjar. Una obra en especial centra nuestra atención y despierta nuestro entusiasmo: Jane Eyre. Juntas (por primera vez), muy emocionadas y entregadas volvemos a recorrer el excitante camino que nos brinda la obra, intercambiamos impresiones, saboreamos el recuerdo de cada una de las palabras, de los personaje de un libro que ha hecho que durante 1 hora y 40 minutos dos absolutas desconocidas se hayan sentido tan a gusto y tan cerca.

9 comentarios:

Caaal dijo...

¡Yo estoy leyendo Jane Eyre ahora! Cuando lo acabe ya te diré qué me ha parecido.

Muchas veces he hablado de libros en el avión. Estar entre las nubes parece un buen lugar para charlar de literatura...

iria dijo...

para,para,paraaaaa...No puedo parar de leerlo en el trabajo a escondidas, en el bus, hasta las 3 de la mañana, hay tres cosas que viajan conmigo todo el día: el móvil,pañuelos y Jane Eyre...es maravilloso, genial...

STARKIE dijo...

Bueno, pues tendré que leermelo.

La vida es genial cuando en un viaje sin rumbo fijo (me refiero sin ninguna meta determinada) encuentras a tanta gente genial como me ha pasado a mi

iria dijo...

Lur.. ya me gusta menos pero de qué va el Sr. Rochester!!!Que asco...

Annie Hall dijo...

@Iria: haz el favor de NO contar más cosas del libro porque hay muchas (muchisimas, jeje) personas que consultan este blog y que no lo han leído todavía.

HAZTE UN BLOG!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Pirata dijo...

Que suerte que podais disfrutar de la lectura como ocio y no como obligación. Yo a penas tengo tiempo para ello. Pero aún así lo intento, lo que ocurre es que tengo que escoger o libros pequeños o que contengan historias cortas,por ejemplo, rebuscando entre los libros de mi padre (clásicos como a mi me gusta), encontré el de las Tragedias de Sófocles, y como son historias cortas...claro que ...eso compensa con la complejidad del lenguaje y sus infinitas metáforas y relaciones entre dioses y héroes que llegas a volverte un poco loco pero en fin, lo que no puedo hacer es engancharme a un libro porque entonces...sino que le pregunten a Paul Auster , que al pobre lo tengo abandonado por esa razón, Trilogía de Nueva York, vas a tener que esperar.

Pirata dijo...

No escribo mucho en los blogs..pero cuando escribo...Por cierto, el otro día en una librería vi un nuevo libro de Daniel Wallace, el que escribió Big Fish, se llama "Mr. Sebastian y el Mago Negro" y aquí os dejo un pequeño resumen ( cortesía de Fnac, of course!!!)por si os interesa:
La Gran Guerra hace años que terminó, la televisión ha llegado a los hogares y el optimismo se hace dueño de la población. En ese entorno, Henry Walker, quien en una ocasión fue el mago más impresionante del mundo, se pudre poco a poco en un espectáculo de variedades de tercera, el Circo Chino de Jeremiah Mosgrove.
Y, sin embargo, Henry es mucho más de lo que aparenta. Cuando Henry, de niño, se encontró con Mr. Sebastian, éste le concedió un deseo que marcaría y condenaría su vida: la capacidad de hacer magia. A partir de ese momento, Henry vivirá atormentado por lo que provocó este don. Su historia esconde todo lo que nos parece irreal: un mago negro que no lo es, una niña inocente que desaparece sin dejar huella ni recuerdo, una mujer que juega con la frontera de la muerte, para ir a ella y volver a su antojo...
En un sugerente juego de ilusionismo, Daniel Wallace consigue hacer verosímil la magia, incluso más que la propia realidad, a través de un personaje que nos inspira ternura y nos intriga a partes iguales, héroe y villano, niño y adulto, mago y farsante. ¿Qué hay detrás de Henry Walker?

Caaal dijo...

@pirata: amo a Sófocles sobre todas las cosas, así que ya hablaremos de las tragedias cuando vengas. Y el libro ese me ha llamado la atención... Maldita seas. XD

Berna dijo...

Que gustazo poder pasarte un viaje así hablando de libros, música o cualquier cosa que te apasione con un completo desconocido, saber que la cultura te une a muchísima gente no la convierte en un lujo, para mí es una necesidad.

Me apunto lo de Jane Eyre!