domingo, 26 de octubre de 2008

Especies protegidas.

Jueves por la noche. Día de trabajo, por lo cual, una vez finalizados todos mis quehaceres me veo en la casi obligación de ver todo lo que echan en televisión (medio que por otra parte me resulta fascinante). A esa obligación de ver la tele se le suma mi gusto por las entrevistas tranquilas, así que acabo poniendo La 1 y me encuentro con Juan Ramón Lucas y su invitada Carmen Posadas. Como resumen tengo que decir que la entrevista me agradó bastante y que descubrí cosas interesantes de la entrevistada.

El problema llegó cuando la escritora, ganadora del “prestigioso” Premio Planeta, habla de lo molesto que le resulta que la traten como a una “especie protegida”. Literalmente dice: “No me gusta que me traten como a una especie protegida”. Lo dice en referencia a la Ley de Igualdad, a las cuotas y a la discriminación positiva, en la que ella no cree y que rechaza. Qué fácil es para una niña bien, hija de una familia acomodada, casada con hombres más que importantes, rodeada de “gente guapa”, con servicio en casa… ver herida su dignidad. Ofenderla tratándola como una especie protegida. Ella que tan convencida ha estado siempre de que si tenía talento, si era tenaz y perseverante, conseguiría todo lo que se proponía sin ayuda de nadie. Ella que se siente tan orgullosa de todo lo que ha conseguido por sí misma. Creo que debería revisar su concepto de “sin ayuda” y “por mí misma”. Me pregunto qué pensaría de la necesidad de la Ley de Igualdad si no tuviese amigos influyentes que la colocasen en un alto puesto a poco que lo necesitase. Si pese a tener méritos académico y profesionales más que demostrados se viese relegada a un puesto inferior. Si tuviese que renunciar a promocionar laboralmente por no poder abandonar su casa ni dejar a sus hijos al cuidado, durante tiempo indefinido, de una humilde y servil tata.

A ella le molesta ser tratada como una especie protegida. A mi me cargan esas pijas mayúsculas que se permiten la licencia de hablar y de juzgar despreciable una ley que protege a las mujeres, que les garantiza su derecho a abrirse camino profesionalmente sin ser discriminadas (hecho más que constatado empíricamente). Emitir juicios sobre esas trabajadoras (ésas que no tienen tata) criticándolas por aprovechar el paternalismo masculino de nuestro gobierno y beneficiarse de la abominable protección de la ley. ¡Qué contradicción por parte de las feministas hacer tal uso de su sexo! Pensará.

Me hastía enormemente la “pedantería glamourosa” de la que hace gala, ese desdén hacia todo lo “mundano”, cuando no es más que una frívola con una envidiable biblioteca (cerca de 5000 ejemplares ha dicho)


P.D: como escritora no la juzgo pues no he leído nada suyo. Sólo como el personaje que representa, real o no.

13 comentarios:

Caaal dijo...

¡Amén!

Me encanta cuando haces este tipo de entradas, desde la indignación profunda. Son las mejores.

Insisto en que no sé qué haces que no estás con Obama... XD

Blaconcia dijo...

Hay un grupo de mujeres, como Carmen Cervera, Marina Castaño y tantas otras que lograron su status ya sabemos como y tratan de justificarlo escribiendo bodrios, coleccionando arte y cosas por el estilo. Son muy respetables, porque cada uno se gana la vida como puede, pero el nombre que tienen no es el de feministas.

STARKIE dijo...

Desde luego no estoy de acuerdo con el desafortunado comentario, pero la verdad es que ese profeminismo (en vías de ser conseguido) a veces sí se usa por algunas "mujeres" (por llamarlas de alguna manera) abusando de esa protección que ahora se nos ha conferido. Y no hablo de oídas, lo he visto en muy primera persona.
Es penoso que lo que para muchas ha sido un logro en la sociedad, para otras sea un arma contra los hombres (me refiero a esas que p.ej piensan cosas como "las mujeres que son tratadas como lindos floreros debería tratar a los hombres como generosos cajeros auntomáticos"), y otros seres más despereciables aún que p. ej abusan del uso de la legislación sobre la violencia de género, etc.
lo dicho, seres despreciables que no merecen el calificativo de MUJER.

Caaal dijo...

Lo de los floreros y los cajeros automáticos esta en los baños de la facultad... Ay, qué triste.

STELLA dijo...

ESA VENITA LUR!! ME ENCANTA!!

Blaconcia dijo...

Vosotras estudiantes de derecho, no se si sabreis, que ahora la moda entre los abogados divorcitas es presentar inmediante una demanda(no se si es el termino correcto en este caso) por malos tratos aunque sea falso, ya que así se dictan antes las medidas provisionales, sin importarles el flaco favor que hacen a las mujeres realmente maltratadas y a los hombres que quedan ante la sociedad y sus hijos por maltratadores. Lo se porque lo contó un abogado que lo hace, no por un rumor y parece ser que es práctica común. De acuerdo con starkie, sí a la igualdad y no al proteccionismo. Aunque odio a Carmen Posadas!!!!

STARKIE dijo...

A veces, muchas, me avergüenzo de nuestra profesión.

Pero yo me refería a un caso que conocí de una tía, que en un ataque de histeria se lanzó encima de su novio y este únicamente la sujetó para que no le marcase la cara con las zarpas. Y la tía, como tenía una ligera rozadura en las muñecas, ni corta ni perezosa se fue a la guardia civil.
Al tío casi se le cae el pelo. Menos mal que hubo testigos que desmintieron el tema, pero la noche en las dependencias policiales no se la quitó nadie.

Caaal dijo...

Pues yo no me avergüenzo, sobre todo porque aún no tengo esa profesión y no sé si la tendré algún día. XD

En todas las profesiones hay gentuza; eso es así. Lo que ocurre es que los abogados se prestan mucho más a caer en este tipo de historias por ser un colectivo muy cercano al drama personal, por decirlo de alguna manera, que no solo hace que los clientes estemos mucho más susceptibles, sino que también implica que en su cabeza está la presión de ganar casi a toda costa (muchos por afán recaudatorio, es cierto, pero no todos). No seamos demagogos y, sobre todo, no generalicemos, juzgando a todo un grupo de profesionales de acuerdo con el rasero de los sinvergüenzas.

Blaconcia dijo...

Yo no generalizo, simplemente expongo un hecho qué es práctica común por estos lares. No culpo sólo a los abogados, ellos no lo harían si sus clientes no lo consintieran. Y es algo que me parece vergonzoso.

Annie Hall dijo...

No voy a entrar en el fácil juicio al que se ven sometidos constantemente lo abogados, sobre todo los que tienen éxito y una buena nómina, ya que de eso ya se encargan los medios de comunicación, series, personas de a pie... Siguiendo con el tema del proteccionismo utilizar el argumento de que las mujeres se aprovechan es situarse directamente al lado de mujeres como Carmen posadas, Marina Castaño (y otras que se me ocurren) que desde su privilegiada posición y dada la cantidad de horas al día que tienen libres,reflexionan sobre ese "paternalismo machista",se enrabietan, y llegan a la conclusión que la culpa es de todas esas mujeres que se aprovechan de él, y yo me pregunto ¿cómo se atreven éstas a juzgar una situación a la que nunca van a llegar, que nunca van a sufrir? Cómo puedo yo, estudiante de derecho, indignarme porque mi Gobierno luche para que yo no me vea expulsada de los posibles altos cargos (jajaj) que podría alcanzar sólo por la posibilidad de quedarme embarazada. Realmente son tanto mejores lo hombres que nosotras, porque a mi no me salen las cuentas en cuanto a altos directivos, a jefes de gobiernos, de ministerios. Es que somos realmente inferiores a ellos, porque en mi círculo cercano, tanto o más brillantes son las mujeres que me rodean que mis compañeros hombres. Así los hechos, es aprovechar el proteccionismo, o instaurar "justicia de sexo"ñ. Por supuesto que anhelo un mundo sin necesidad de cuotas, pero el presente sí las necesita.

Annie Hall dijo...

... lo siento se me fue la olla...

Blaconcia dijo...

Veamos, siempre odié las cuotas, porque pienso que cada puesto debe estar ocupado por la persona más capaz, sea hombre, mujer, negro, chino, hetero, homo o venusiano. Que las cuotas en algún momento tuvieron qué existir, por supuesto, porque fue necesario, pero creo que siguiendo con la política de paridad se corre el peligro de que se normalice algo que debe ser transitorio hasta que la igualdad sea real. De las Carmenes Posadas y compañía, son lo que son, antes hacían obras de caridad y ahora escriben. Son parte del reducto de la sociedad machista, porque no son más que juguetes sexuales de hombres viejos y poderosos. Y lo de los abogados, es que me parece fatal que se aprovechen de una ley que era tan necesaria para muchas mujeres.

Caaal dijo...

Que nadie se altere, que ya se quitarán las cuotas cuando haya que sacarlas. Por ahora, aún son necesarias, me temo.

De las mujeres florero que pasan del concubinato a la escritura, el coleccionismo o la cría de tiburones en bañeras, por poner un ejemplo, no hace falta ni que hablemos, que ya se dejan ellas en evidencia cada vez que lo hacen.